Ir al contenido principal

Elogio a la duda


 “El ignorante afirma y el sabio duda”, afirmaba Aristóteles. ¿La duda? El principio de la sabiduría”, aseveró Descartes. Aunque Borge la imagino como “uno de los nombres de la inteligencia”. “Los ignorantes niegan o afirman rotundamente”, afirmaba Voltaire remachado por Russell al sentenciar que “los ignorantes están completamente seguros y los instruidos llenos de dudas”

Está claro que si no hay cierto escepticismo y vacilas, el interés por aclarar la cuestión desaparece. Cuando dudas, te cuestionas. Y si cuestionas, buscas y contrastas para al final hacerte preguntas. Sin darte cuenta has comenzado a emplear el método científico

 

Curso de escritura científica creativa  @DivuLCC

 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las cosas "NO" son así y punto

Dicen que cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo.
Proverbio chino

La mayoría hemos recibido una educación basada en certezas. No solo en el colegio, sino en casa. Seguro que, en algún momento, alguno de vuestros progenitores, cuando ya cansados de vuestras preguntas, sentenciaron: “Es así porque siempre ha sido así y punto” o “Es así porque lo digo yo” Se negaban, tanto a ellos como a nosotros, la posibilidad de razonar, de dudar que lo aprendido tal vez fuera erróneo. A medida que fui leyendo divulgación comprendí que la ciencia es un proceso, no un dogma. Un procedimiento para aprender, para saber cómo funcionan las cosas y no un conjunto de las que ya se saben. Que, en ciencia, es más importante aprender a hacer preguntas que a encontrar respuestas.
Recuerdo la revelación de la palabra contingencia por parte de Stephen Jay Gould, hablando de evolución. Las cosas son así, pero hubieran podido ser de otra forma y sobretodo podían cambiar en un futuro. “Las cosas NO son …

Números para entrever lo infinito

Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora

Como la mayoría de nosotros tengo experiencias de mi infancia en las que recuerdo la casa de mis tíos, o la panadería de mi barrio, con un tamaño mucho más grande de lo que pude comprobar de mayor. Siempre me sorprendió ese fenómeno y he tenido curiosidad por saber por qué ocurría. Ahora sé que, sin duda, mi sentido de la escala estaba dañado como del que creó las idealizadas figuras de El Greco. Exageraba las dimensiones físicas, los detalles de mi pequeño hábitat tanto como el impacto emocional que me causaban. Este es solo un ejemplo de cómo los humanos distorsionamos la realidad. La evolución nos ha dotado de una visión de la vida a escala humana. Solo prestamos atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, nos interesamos por los objetos que podemos ver y contar con los dedos de una mano. Nuestro sentido del tiempo solo refleja nuestras e…

Un descubrimiento muy “cool”