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Arte vivo: El beso del colibrí


La fiesta de cumpleaños de Marta había durado hasta la madrugada y recordaba haber entrado en la cama desnuda y sin desmaquillar. Mi boca pastosa, la molesta luz y mi torpeza revivieron los excesos de la noche.

Pensé que un paseo por el bosque de detrás de la casa me ayudaría. Me vestí  y baje a la cocina donde aplaque mi sed con zumo de naranja directamente de la botella que saqué del frigorífico.



Con solo inhalar el aroma de tierra húmeda y contemplar el color de la primavera ya me pareció mejorar el ánimo. Extendí la manta que me llevé para tal menester en un rellano, me estiré en ella boca arriba, y admiré cómo se alargaban las copas de los árboles por encima de mi cabeza deseosos de llegar a tocar el azul del cielo; tuve la necesidad de llenar mis pulmones del aire fresco que acariciaba mi piel. Luego, me quedé muy callada escuchando cómo el viento y el bosque creaban sus melodías; me distraje deduciendo uno a uno, que animal o planta las producía; como si fuera una orquesta en donde te esfuerzas por reconocer de qué instrumento sale cada nota. Y así, gozando del espectáculo me quedé dormida ignorando estar en el punto de mira de un pequeñísimo ser.



La sensualidad tomó mi cuerpo, allí echada de espaldas, invadiéndome cómo una turba de hormigas juguetonas; el deseo se apoderó de mi sueño, y en duermevela me dejé llevar.
Algo suave rozó mi rostro hambriento de caricias; mis labios reaccionaron al contacto de lo que interpreté como el titubeo de labios inseguros y quise besarlos con avidez, pero solo encontré un inmenso vacío, me di la vuelta y me abrace en posición fetal desilusionada.


Al despertar, un delicado colibrí de plumas verdes, yacía muerto bajo mi cuerpo. El resto de carmín rojo pasión en mis labios y el azúcar del zumo de naranja habían despertado su instinto instándole a acercándose demasiado. Lo había matado mi beso despechado; lloré.




Me he dejado llevar por la fantasía de imaginar qué ocurriría si un colibrí confundiera los labios de una chica con la flor Psychotria-elata oriunda de América, la preferida de muchos de ellos. A Psychotria-elata, la llaman “flor del beso” por su parecido a unos sensuales labios


Más sobre Psychotria-elata:http://www.naturalista.mx/taxa/287472-Psychotria-elata



 

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