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Mostrando entradas de junio, 2018

Caroline Herschel (III fin)

(viene de la parte II)          Una solitaria lágrima le resbaló por la mejilla. Seguía acariciando el grueso dossier de sobre las piernas. Le hubiera gustado poder tener, ahora, una conversación con su madre.  La mujer sólo accedió a que se fuera con William cuando éste se comprometió pagarle una mujer que se cuidara de la casa.        —Sra Herschel, ya puede usted pasar —anunció el secretario asomando la cabeza por la puerta.         Caroline se pasó la mano por la mejilla, se levantó ligera y entró en la lujosa habitación del tesorero. Se sentó en el sillón que le indicaron. Depositó los pesados documentos sobre la mesa de ébano.  Y saludó al hombre afeminado que la miraba con curiosidad.         —Según me informó su hermano William este debe ser el catálogo de los últimos objetos celestes descubiertos —le dijo acercándose el dossier que Caroline había dejado sobre la mesa.        Ella asintió con un pequeño gesto de cabeza y la mirando el barroco tintero de plata.        —William Hersc…

Caroline Herschel (II)

( viene de parte I)       —¡Oh, no! no te preocupes. A William lo nombraron director de la orquesta sinfónica de Bart. En ella —dijo señalando la carta que había dejado en la fuente que adornaba la mesa—, le pide a mí madre que me deje ir con él. Que en Inglaterra podré seguir mis estudios de canto. Y que él se hará cargo de todo.        Le contó que ella era una buena soprano —Él le dijo que la había oído cantar mientras se acercaba a la casa cuando repartía el correo, y que lo hacía muy bien—. Ella entusiasmada movió su pequeño pero ágil cuerpo como si la fuerza de la esperanza pudiera realmente mover montañas. Sus negros y brillantes ojos miraban hacia una lejanía que el chico no podía ver. Le explicó que de noche subían con su hermano a la terraza a mirar el cielo. Lo echaba de menos. Hacían carreras para saber quién de los dos identificaba antes el objeto luminoso en el mapa del cielo de su padre. Le explicó también, que su padre les había enseñado aritmética, astronomía, música y …

Caroline Herschel (I)

Caroline esperaba sentada en la antesala del despacho a que el tesorero la llamara. Estaba a punto de cobrar su primer sueldo. Mientras acariciaba el grueso dossier que tenía en su regazo recordaba lo sucedido aquel día. Comprobó que, a pesar del tiempo transcurrido, todavía la atormentaba.
          Evocó la cocina de la casa familiar siempre  iluminada por dos arañas de cedro con cuatro velas. Una encima de la mesa de roble, en el centro de la estancia, y la otra en la encimera al lado de la despensa. Para Caroline, la llegada de la noche anunciaba el mejor momento del día. Subía a la terraza, en el tercer piso, y dejaba fluir con libertad sus pensamientos.        —Ya entré el carbón del patio. Subo a la terraza, madre —dijo Caroline de pie cerca de la puerta, y con un pie en el pasillo.        —No —respondió la madre mientras repasaba el correo sentada en la mesa de la cocina—, primero quiero que almidones las enaguas.        —Puedo hacerlo mañana por la mañana temprano —propuso la ch…