Marie se miró a su esposo desde el dintel de la puerta del laboratorio. Antoine se había dormido sentado sobre la mesa de trabajo. Al oírla levantó la cabeza, ojeroso y despeinado. Llevaba toda la noche montando el artefacto que idearon junto a Pierre . —Buenos días, querido —dijo. Abrazó a su marido, que permanecía sentado, y besó su coronilla —¿terminaste de montarlo? —Buenos días — dijo entre bostezos. Antoine, alargó los brazos como si deseara tocar el techo mientras rozaba con la punta de los dedos la mejilla de Marie que le sonreía—. Si, está terminado, esperaba a que bajaras para empezar. —Tendrías que descansar un poco antes de ponernos a ello. Antoine era extremad...
Aprendiendo a narrar historias inspiradas en la ciencia y en sus protagonistas. Adicta a los libros y a los de divulgación en especial. Editora en @hypatiacafe

Preguntas: ¿verdad? ¡Ah, la verdad...! algo tan inaprensible y que también nos da tantos quebraderos de cabeza como nuestra constitución y creación. Por no hablar de la mente...
ResponderEliminarGracias por tu comentario, Milano Negro 😊
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