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Mostrando entradas de 2020

El día que el lago Nyos eructó

  Ramón había llegado antes de lo previsto a la cima del Monte Oku, el mayor volcán del macizo volcánico de Camerún. Intentó sentarse en cuclillas para disfrutar del paisaje, como hacen los oriundos del país, pero le fue imposible mantenerse mucho tiempo en esa posición y se sentó con las piernas cruzadas sobre el suelo húmedo.        Mientras esperaba a Entekele lo visualizó bajando a toda prisa por la empinada ladera que tenía enfrente, clavando los talones en la tierra roja para no resbalar. Intentó imaginar lo qué debió sentir ese día el muchacho, pero le pareció petulante por su parte y desvió su atención hacia el esplendor del valle.       La hondonada era toda ella de color esmeralda, solo los senderos rojos la atravesaban como heridas abiertas, hasta el lago Nyos. Desde esa distancia se divisaba la aldea de Entekele y las aguas del impresionante lago Nyos de color marrón rojizo.       Ensimismado no oyó a Entekele que se le acercaba por detrás.       — Bonjour monsieur.

Tal vez solo fue culpa de una sola molécula de oxígeno

  En 1999 el restaurante de Pepe se había convertido en su cuartel general. Delante el café de la sobremesa surgía siempre el mismo apasionado debate. ¿Qué nos hace ser como somos, los genes o la cultura? ¿Gen o ambiente? Y ese día decidieron averiguar, en lo posible, quién tenía razón e idearon un experimento que las llevaría a unos resultados, si no extraños, inesperados. Antonia es bióloga molecular y Marta ingeniera informática.      —Muy fácil —asevera Marta —: Si se quiere saber qué características de nuestra forma de ser son atribuibles a los genes y qué parte no lo es, lo mejor que podemos hacer es estudiar a dos personas exactamente con los mismos genes (gemelos monocigóticos) que, sin embargo, se hayan criado en ambientes diferentes. ¿Estamos de acuerdo? —interpela.       —Si, y si recopilados todos los estudios no se ha podido llegar a ninguna conclusión.        —Pues, ¿qué te parecería si se pudiera hacer en el laboratorio?       Marta entorna sus ojos verdes socarr

Pikaia tiene la culpa

  Como a todos los que buceamos a pulmón entre páginas escritas, me gusta perderme en las librerías. El olor a papel y tinta sazonados con un pelín de polvo augura siempre un viaje a través del tiempo a caballo de otras mentes.       Fui directamente a la estantería del comedor, donde todavía ocupa un lugar de honor La vida maravillosa de Stephen Jay Gould, con la esperanza de recordar qué fue lo que me sedujo de él hace veinticuatro años. El motivo por el cual me lo llevé a casa desde la librería y por qué sacudió mí intelecto.       Aunque ya tenía un cierto interés en estos temas y había oído hablar de ellos, este libro sirvió para configurar en mi cabeza lo que hasta entonces habían sido sólo esbozos.        En el lomo, el dragón símbolo de la colección Drakontos . Me produjo un placer eléctrico abrir el libro al azar. El polvo y varios traslados habían amarilleado sus ásperas hojas. Leí un fragmento, me sorprendió la complejidad del párrafo. Me detuve en los detallados dibuj

Pero es lo que tenemos

  Nuestros sentidos son pobres, malos, pero es lo que tenemos. ¿Y por qué digo esto?, pues mejor lo explico con un ejemplo, nuestros ojos. Solo vemos a través, y gracias a ellos, una minúscula parte de todo el espectro electromagnético que existe en la naturaleza. Solo vemos las longitudes de ondas del espectro visible, que son una franja estrechísima del inmenso espectro de ondas electromagnéticas.          Nuestros ojos solo detectan el verde, el rojo y el azul esto significa que nunca hemos visto el amarillo, el marrón o el naranja. Estos colores existen, pero nuestro cerebro solo puede hacerse una idea aproximada de cada uno de ellos combinando en distintas proporciones el verde y el azul.           Los infrarrojos solo podemos detectarlos con el tacto, por el calor que desprenden, y eso puede ser peligroso. A las ondas de radio ni las vemos ni las notamos, pero están ahí. Y ¿cómo vemos los rayos X?, pues no los vemos. Como tampoco a los rayos cósmicos o los rayos gama que nos

Totalmente inútil

  Llegamos a media mañana. Las cigarras anunciaban calor. Soltamos las bicicletas al lado del camino y nos dirigimos directamente al garaje. Los dos sonreímos traviesos como niños que fuimos.            Hacía cinco años que no ponía un pie en el pueblo. Alfredo y yo habíamos sido inseparables. De jóvenes viajamos mucho juntos y recorrimos toda África occidental.  Sin embargo, nuestros respectivos caminos nos habían separado y no solo físicamente.           La noche anterior, entre copa y copa, nos habíamos enzarzado en una acalorada conversación. Le propuse ir al garaje, donde de niños teníamos ubicado nuestro cuartel general, y le demostraría el sinsentido de nuestra discusión.           —Entra y búscalo, Alfredo—le dije agarrándole del brazo.          Al entrar, el olor a gasolina mezclada con aceite de coche, a metal y a humedad, evocó escenas de mi infancia  que me recordaron lo mucho que llegué a querer a este hombre alegre y de espesa barba, que ahora me irritaba tanto co

Laberintos

  May-Britt sale a correr cada día muy temprano. La fría aurora del ártico no le impide salir a la calle con Höor, su fiel amigo de cuatro patas con orejas tan largas que casi rozan el suelo. Los dos acostumbran a trotar por la orilla del río Nidelva atravesando toda Trondheim, una hermosa ciudad vikinga. Pero, ese día decide cambiar de ruta.            May-Britt es una mujer de piernas largas, piel pálida y pelo oscuro, rasgos que le otorgan cierta frialdad. Sin embargo, a corta distancia, transmite ternura y mucho entusiasmo.           Correr la relaja. Entre zancada y zancada aprovecha para poner orden a sus ideas. Ha dejado a siete de sus ratones con electrodos conectados al procesador. Se extraña, está algo ansiosa por los resultados. Se coloca la mano abierta sobre la boca del estómago y traga saliva. Entonces, recuerda que al volver a casa ha de pasarse por el colmado. Necesita comprar arroz y aceite de oliva. Retira su mano del estómago y se golpea la frente mientras se rep