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Mostrando las entradas etiquetadas como microrrelato de ciencia

Un ratón en matrix

Esta es la historia de un ratón. Un ratón pequeño, gris oscuro, bigotudo y rápido como un colibrí. Un ratón de campo de lo más normal. Sin embargo, desde hace unos meses no se comporta como se espera lo haga un ratón.       Se ha vuelto temerario. Arriesga su vida sin importarle la de sus compañeros. Ya no le quedan amigos, sin embargo, no le pesa la soledad.       La primera vez que la olió su código interno activó las alarmas, su corazón bombeó con fuerza y corrió a ponerse a salvo.  Ahora, le avergüenza hasta pensarlo, le chifla el olor a orina de gato.         En cuanto huele la orina le late el corazón como si estuviera delante una hembra en celo y se le hinchan los testículos, la orina de gato le pone. Ha perdido el miedo y el deseo de placer es tal que lo ahoga la ansiedad.       No sabe lo que le ha pasado. Lo que sí sabe es que cua...

La que liaron un par de bichos.

Insalivo mientras imagino un suculento bocadillo de jamón ibérico, lechuga y tomate. Tengo hambre.      Pienso, que todos los ingredientes que lo componen como la lechuga, el tomate, el cerdo del que salió el jamón, la levadura que se empleó en el pan, los microbios que seguramente andarán en su superficie, y yo misma qué anhelo comérmelo, todo, surgió de una única unión entre dos bichitos.           Una unión que ocurrió hace aproximadamente 2000 millones años entre una bacteria y una arquea. Somos el resultado del pacto entre dos insignificantes microbios. Sin embargo, ahora ya no me lo parecen, insignificantes quiero decir. Se está casi seguro de que unieron sus genes por simbiosis, pero todavía no se sabe cuál fue el contexto que facilitó tal unión. Lo que es seguro, es que ese par de bichos no imaginaron las consecuencias de su inaudita intimidad.          En los...

Un microbio, un mosquito y el mito de Tiresias,

Una hembra de mosquito Aedes vigila expectante desde arriba el borde de un jarrón de cristal lleno de agua que contiene margaritas mustias.         Está pletórica, siente en sus entrañas palpitar a centenares de huevos fecundados. Esa zona de ahí, abajo de la pared del jarrón, la que está sumergida en agua, es un buen sitio para pegar los huevos y que las crías obtengan de suficiente nutriente para desarrollarse.           Sin embargo, al rato, percibe algo extraño. La angustia se va apoderando de ella mientras desova. ¡Todas las larvas son hembras!         —¡¿Qué está ocurriendo?! —grita desconcertada.         — No es necesario que grites, soy Wolbachia . ¿no me recuerdas? —dice la bacteria con voz de ultratumba.          — Pues, no.         — Deberías — repren...

Patricia Bath

Agradecí que la cama del hospital fuera mullida y amplia. Desde la operación no había podido dormir. Me torturaba no poder moverme. Y ese olor a desinfectante me aturdía.            Su visita lo alteró todo. Llevaba dos décadas en absoluta oscuridad. Resignado a las tinieblas y a vivir en las calles; a sobrevivir de la caridad. Una segunda oportunidad, una nueva vida — dijeron — . Que me operarían gratis. Querrán algo cambio — pensé — . Y, además, ¿y si no funciona? Sería como volver a perderlo todo. Que confiara — dijeron — . Que confiara… ellos no han vivido en el asfalto.            En mi juventud trabajé en una ferretería. Postrado en la cama, y sin poder moverme, intentaba distraer mi mente recordando los nombres de las herramientas, la métrica de los tornillos, de los tacos o la tabla de conversión a pulgadas. El reposo fue desolador.       ...

Vida microscópica por serendipia

A Anton le había dolido la maldita muela del juicio durante toda la noche, por lo que  había dormido de forma discontinua. Se prometió acercarse, ese mismo día, a casa de su amigo boticario para que le diera su opinión. Sin embargo, le pudo más la curiosidad.         Se vistió con la bata y bajó al estudio sin dejar de escarbar el diente con un bastoncillo. Como de costumbre colocó las ventanas de manera que la luz reflectara en su escritorio. Escogió uno de sus pequeños microscopios del cajón derecho de su escritorio, y se dispuso a montar la nueva lente que había pulido con enormes dosis de paciencia. Se proponía examinar si era cierta la exquisitez de la nueva seda natural que le había llegado la semana anterior. A la vez que anhelaba comprobar si la nueva lente era mejor que las anteriores.         Siguió hurgando entre los dientes. Cuanto más profundizaba entre sus molares más parecía que apac...

El cosmos en mi mesa

EL ORDEN - Mi amor, ¿porqué, estando tan maravillosamente ordenado, me cuesta tanto entender el Cosmos? - Mi vida -me respondió mirando mi caótica mesa de trabajo- Es cuestión de dominar el espacio. El orden es relativo. Este microrelato de la #poluvigadora @GloriaVatotbe participa en la convocatoria de @hypatiacafe para el mes de noviembre sobre el orden en ciencia #PVorden

Espera un poco

Te he visto allí, al borde de ese arbusto en flor, esperándome. Erguida, sobria. Tu cuerpo esbelto, tus fuertes brazos y largas piernas luciendo bajo los primeros y tenues rayos de luz de la mañana   Eres una depredadora, sé que me has localizado con tus grandes ojos que disponen de una aguda y certera mirada. Fría, distante, esclava de tu códice interno tanto como yo. Aun sabiendo el probable desenlace de nuestro encuentro, lo ansío. Mi naturaleza es implacable y el deseo de acercarme a ti es brutal. Aquí me tienes. Pero espera un poco. Deja primero que mi insignificante ser conozca el gozo. Me soltare, pero ahora aguarda un instante y deja que te escriba mi código en tus entrañas. Espero seducirte, poseerte sin perder el control, evitando caer atrapado entre tus garras. Si esperas, nuestra descendencia tendrá más oportunidades ante cualquier imprevisto. Luego, harás lo que tu instinto te dicte y probablemente arrancarás de cuajo...

El miedo y la luz

  Todavía, en ocasiones, no podía evitar revivir lo ocurrido con verdadero pánico. Ese grito de aviso mientras el equilibrio de la estructura de la fábrica se resquebrajaba. El brutal trueno que produjo el desgarro del edificio mientras reventaba por dentro. De pronto el miedo, que se agolpaba en su garganta sin dejarlo respirar, puso en marcha el efectivo sistema de reacción resultado de una cuidadosa evolución, y se agachó rápidamente bajo la mesa de trabajo. Polvo, humedad, fuertes olores metálicos, el roce de roedores corriendo desesperados. Los cristales de los grandes ventanales explotando. Luego llegó el silencio y la oscuridad.   Tal vez perdiera el sentido, pues no recordaba tener ninguna noción del tiempo. Se sentía asustado y oprimido bajo el mostrador, pero no le dolía nada. Intentó serenarse y respirar lentamente mientras volvía a abrir los ojos, que había mantenido cerrados todo el tiempo que duró el derrumbe. Por una rendija entre los escombros ...

La decisión de un pequeño suricato

La falta de lluvias ha forzado la decisión de moverse hacia el sur. Hay que asumir el riesgo y alejarse de la protección que ofrece la gran madriguera subterránea. En las comunidades de suricatos los jefes siempre son hembras. Son ellas las que toman la decisión de hacia dónde ha de dirigirse la gran familia para obtener alimento y asegurar la viabilidad de las crías. El centinela dejo de entonar el canto monótono de: “tranquilos no hay peligro a la vista” y dio el grito de alarma. Toda la manada se puso en alerta y se agrupo.   Erguidos, sobre sus patas traseras y su larga cola, dispuestos a defenderse todos juntos y atacar al depredador que se acercaba por el aire. Una cría se había quedado rezagada. La lotería evolutiva había equipado al pequeño suricato con un disfraz   perfecto para pasar desapercibido en el desierto. El color de su pelaje podía confundirse con las ocres arenas de la sabana del Kalahari.   Sus mayores enemigos son las aves rapaces, co...

La mano de Anna Bertha Roentgen

Cuando Wilhelm me pidió que pusiera la mano bajo la placa, no lo dudé ni un instante. Le había ayudado centenares de veces en sus trabajos de investigación. Compartía con él la idea de que había que experimentar, no solo pensar. Conocía la importancia que su trabajo podía suponer para el futuro de la humanidad. Así que lo hice, sin miedo.       Cuando vi la fotografía de los huesos de mi mano desnudos, descarnados, la imagen de la muerte y de la insignificancia del hombre se me hicieron patentes. Se fijaron en mi mente para siempre. Solo esa amada joya que es mi anillo de compromiso daba sentido a la angustia existencial de la experiencia.        Anna Bertha Roentgen fue la mujer del primer galardonado con el premio Nobel de física en 1901, Wilhelm Conrad Rontgen . E n 1895 produjo radiación electromagnética en las longitudes de onda correspondiente a los actuales rayos X . Ese día, entre los dos, hicieron la primera...

Ceguera existencial - Un microrrelato

  Ceguera existencial - Un microrrelato     Empezamos creyendo que la tierra era el centro del universo y con ella nosotros. Luego que este, el universo, daba vueltas a nuestro sol. Se demostró que el astro rey era tan solo una más de tantas estrellas. Después que el centro, era nuestra galaxia, pero hemos visto que hay billones de ellas. Creímos que éramos la razón de la creación, que estábamos hechos de otra pasta. Pero descubrimos que somos lo mismo y nos rigen las mismas leyes, que a las estrellas. Y ahora conocemos que la materia bariónica , de la que está hecho todo lo que conocemos hasta ahora, es tan solo el 5% de todo lo que existe en el universo. Que perdidos y ciegos vamos siempre, ¿verdad?   Curso de escritura científica creativa   @DivuLCC  

Superstición - Un microrrelato

Superstición  - Un Microrrelato Muchos miembros del clan enfermaron después de comer ese nuevo fruto. Todavía no podían saber qué fue lo que les enfermó en realidad y por correlación de acontecimientos decidieron que el causante tenía que ser ese sabroso y dulce jugo. Los supervivientes creyeron oportuno prohibir su consumo a sus congéneres y descendientes. Contaron historias, inventaron ritos, crearon arte dibujando la silueta de la planta una y otra vez en madera, en sus herramientas, en sus tejidos y en su memoria, para no olvidar lo sucedido    Siete mil años después se sabe que la Ligubia no es venenosa, y que probablemente lo que causó tantas muertes fue una bacteria que habita en el tracto intestinal de los osos pardos, llamada enterococus faecacis. Pero en la isla sigue estando prohibido su consumo, por lo sagrado de su condición. Nadie recuerda ya el motivo real. Toda una sin razón Curso de escritura científica creativa   @DivuLC...