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Entradas

Vida microscópica por serendipia

A Anton le había dolido la maldita muela del juicio durante toda la noche, por lo que  había dormido de forma discontinua. Se prometió acercarse, ese mismo día, a casa de su amigo boticario para que le diera su opinión. Sin embargo, le pudo más la curiosidad.         Se vistió con la bata y bajó al estudio sin dejar de escarbar el diente con un bastoncillo. Como de costumbre colocó las ventanas de manera que la luz reflectara en su escritorio. Escogió uno de sus pequeños microscopios del cajón derecho de su escritorio, y se dispuso a montar la nueva lente que había pulido con enormes dosis de paciencia. Se proponía examinar si era cierta la exquisitez de la nueva seda natural que le había llegado la semana anterior. A la vez que anhelaba comprobar si la nueva lente era mejor que las anteriores.         Siguió hurgando entre los dientes. Cuanto más profundizaba entre sus molares más parecía que apac...

Scikus sobre serendipia

El azar solo respalda a las mentes preparadas. Eso diferencia albur y oportunidad . Descubrimiento de manera accidental. Serendipiedad La serendipia Un descubrimiento casual, inesperado Con estos scikus participo como #polivulgador , en la iniciativa de @hypatiacafe para el mes de abril sobre #PVserendipia

Scikus sobre Carl Sagan

Carl Sagan: «La primera gran virtud del hombre fue la duda, y el primer gran defecto la fe». Un científico carismático, Carl Sagan. Gran divulgador Participo con este relato,como #polivulgador , en la iniciativa de @hypatiacafe para el mes de febrero sobre #PVCarlSagan.

El autor del programa de televisión

Soy técnico especializado en lentes ópticas para telescopios. Era yo muy joven, y el programa de televisión ya había agitado de tal forma mi pensamiento que conocer a su autor acabó por provocar un giro en mi vida.           Por aquel entonces me ganaba la vida como mozo de equipajes en la Union Station de Washington , y recuerdo empezar ese día con una breve conversación con Emily en los vestuarios de los empleados.           —Tienes mal aspecto, no parece que hayas descansado —se interesó Emily mientras sacaba del armario sus utensilios de limpieza con desgana.           —Solo he dormido cinco horas —contesté.           —Ese programa de televisión te está absorbiendo los sesos —sentenció y me miró por encima de unas gafas que, con solo una varilla, hacían equilibrios sobre su gran nariz.  ...

Henck

Enterrarla ha sido duro, muy duro. Y en estos últimos días, que ha estado postrada en la cama, no he podido evitar revivir lo sucedido en Surinam , hace ya dieciséis años. La extrañaré mucho, y solo me consuela saber que no tendré que volver a mentirle.        El calor se había hecho insoportable. Llevábamos  tres días metidas en una insalubre habitación, la fiebre no aminoraba y seguía inconsciente. Me decía, que al menos pudimos llegar a Paramaribo y le suministraban quinina de forma regular; pronto mejoraría.        Un día, al amanecer, pareció despertar y me acerqué al catre. Ella me cogió con fuerza del brazo mirándome desencajada.       —Dorothea, hija.       —Dígame madre —contesté.       —Deshazte de la araña —sugirió en voz baja.       Fue la primera vez que nombró la araña;  deliraba, p...