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La ingenuidad de la década de los 70




6-La ingenuidad de la década de los 70

-Percepción. ¿Podemos creer en lo que vemos?

#TertuliasCiencia. “Los engaños de la mente” capitulo2



Voy a seguir resumiendo, a mi manera, el libro que estamos leyendo en #Tertulias de ciencia, que como sabréis lo que se han atrevido a leerme en anteriores entradas, estamos comentando Los Engaños de la mente de S.L. Macknik y S. Martinez-Conde. Clicad en las letras grises si queréis saber mas.

En el segundo capítulo, los autores nos siguen hablando de las ilusiones/percepciones visuales, en concreto de la prestidigitación (del latín praestus : rápido, y digitus: dedo). Nos cuentan que hay cientos de trucos y que habitualmente se hace de cerca, a poca distancia del espectador. Algunos se centran en distraer la atención del que mira, y otros, en aprovechar los puntos flacos de nuestro sistema visual.  
Lugo se centran en un caso que ocurrió a principios de la década de 1970. Aunque niña, recuerdo la expectación que provocó en los medios. Me refiero a Uri Geller el hombre que doblaba cucharas, hacia que los relojes de pararan o fueran más deprisa, usaba la telepatía para leer dibujos y convencía a la gente de sus poderes sobrenaturales.


Fue un momento de nuestra historia en que tal vez, se debido a la paranoica guerra fría, en al que se creía que la CIA podía usar percepción extrasensorial o los espías enemigos podían acceder a nuestros secretos más íntimos a través de la telepatía. Una época el que la mayoría de las personas, contagiadas unas de otras, se dejaron seducir por el pensamiento mágico, como los típicos del New Age, el tarot, el I Ching, el poder de los cristales, la astrología, y una infinidad de formas de crecimientos personal en armonía con el planeta. Así que no es de extrañar que Geller embaucara a millones de personas. Incluso llego a decir que aquellas proezas eran gracias a poderes que le habían dado unos extraterrestres. El pensamiento mágico es un terreno muy resbaladizo, a veces inofensivo, pero puede resultar peligroso. Esa “ilusión” terminó cuando James Randi demostró que Uri Geller era solo un simple mago que sabía como engañarnos.



Pero a parte de razones históricas y culturales como llego a engañarnos tan fácilmente. Si nos centramos en el truco de las cucharas, hay que decir que existen “conceptos psicológicos importantes que contribuyen a que nos convenzamos falsamente de que las cucharas están rectas cuando en realidad ya las había doblado. El primero de ellos es lo que los científicos especializados en visión denominan <completado amodal>, el proceso según el cual un objeto que aparece parcialmente escondido detrás de un segundo objeto se verá en su
totalidad, aunque se encuentre oculto." Por ejemplo el cazador que es capaz de calcular, a simple vista, la medida del ciervo escondido detrás de un matorral y del que solo se ven las nalgas y patas traseras y disparar un certeramente. El cerebro del cazador ha dibujado un mapa de tres dimensiones del modelo biológico del ciervo, y ha supuesto, desde el punto de la percepción, que aspecto y tamaño ha de tener el animal.

De la misma forma creemos ver que el mago ha cortado en dos a una persona, ya que el mago nos ha hecho creer que la caja está hueca y el deseo de nuestro cerebro de continuidad hace el resto
La buena continuidad es genial

“La buena continuidad es el proceso por el cual nuestro cerebro hace que las cosas parezcan completas a partir de información escasa.”
Cuando estamos esquiando y miramos la pista llena de nieve primavera, nuestro cerebro no se dedica a analizar cada cristal de hielo, cada copo, no tenemos suficientes células en la retina para eso. Con un pequeño trozo de pista blanca en la retina ya rellenamos el resto pudiendo bajar esquiando sin problemas.

Cuando se encierra en una habitación a una persona sin ningún estímulo visual y auditivo, su mente empezara a alucinar. (En según qué cárceles, el peor castigo es el aislamiento) “El cerebro no sabe comportarse cuando el nivel de información que recibe es cero, y por eso inventa su propia realidad. Lo importante de este experimento es que el cerebro crea su propia realidad tanto si recibe información real como si no. En ausencia


de entrada sensorial, las maquinaciones que realiza nuestro cerebro continúan a pesar de todo.

Recordemos siempre que cuando un parapsicólogo, un sanador espiritual, un médium o charlatán aseguran
poder desafiar las leyes de la naturaleza, detrás siempre se esconde una ilusión, sea visual, auditiva o cognitiva.





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