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¿Droga o fármaco?


Creo que hay que conocer e informarse para poder opinar. Hay muchas maneras de obtener información y ahora parece que lo tengamos fácil. Entramos en la web, buscamos en San Google el tema que nos interesa y en menos de cinco segundos se nos ofrecen multitud de páginas hablando de la cuestión.  
             Sin embargo, podemos ir a parar a una web donde las realidades que se nos ofrecen son meras opiniones subjetivas. O peor aún, tergiversan los hechos debido a intereses concretos, o por alguna que otra razón.              
             Un ejemplo al que me gusta recurrir es el del cannabis o marihuana. ¿Droga o fármaco? ¿planta o química? En esta cuestión se mezclan un sin fin de ideologías, creencias y tabúes que enredan y manipulan la realidad.  
             Por motivos que no vienen al caso, me interesé por saber por qué provoca efectos psicoactivos, si esos eran nocivos y si lo eran, hasta qué punto. También quise saber si estos efectos eran los únicos. 
              El cannabis es una de las plantas que hemos utilizado con distintos fines desde hace mucho tiempo. Se tienen documentos fehacientes de su uso hace aproximadamente cincuenta siglos en civilizaciones orientales, mayoritariamente en la antigua China. Los usos recreativos, medicinales, mágicos y rituales del cannabis se mantuvieron en distintos países y culturas hasta a mediados de los años cuarenta. Se empezó por penalizar su uso recreativo que fue desterrando también el medicinal. Durante décadas él cánnabis ha estado proscrito. 
            En los 90 se volvió al estudio de sus propiedades terapéuticas y se empezó a desvelar cuál eran sus compuestos, como el THC, su principio activo. Luego se investigaron los mecanismos moleculares de sus propiedades, tanto psicoactivos como terapéuticos. Se llegó a desmenuzar molecularmente para desentrañar el funcionamiento del THC, que se acopla como una llave a su cerradura a nuestros receptores neuronales. Muchas de nuestras neuronas tienen en su superficie estos receptores, pero no todas. 
           De las aproximadamente 350 mil especies que se conocen de plantas verdes superiores solo una de ellas, la marihuana, produce THC. Y lo más curioso es que no solo nuestras neuronas, las humanas, tienen sus receptores, sino que casi todas las especies de animales. Todos los mamíferos, todos los peces, todos los reptiles, e incluso algunos invertebrados como en mejillón. 
           ¿Por qué tenemos estos receptores de THC en nuestras neuronas? ¿para qué nos sirven, si solo existe una planta con THC?
           Siempre con nuestra tozuda tendencia a ser el centro de la creación, lo más fácil es pensar que el cerebro ha coevolucionado para recibir el THC debido a un consumo de cannabis ancestral. Sin embargo, ¡las ranas no fuman porros!. No tiene sentido. 
           Así que se descubrió que la mayoría de los seres vivos producen en su cuerpo THC. ¿Y para qué sirve? Se preguntaron. Descubrieron que el THC interviene en el proceso del dolor, del movimiento, del apetito y hasta nos ayuda a olvidar hechos superfluos que no necesitamos guardar en la memoria. El THC resultó ser muy complejo.
            El THC de la marihuana tiene una estructura casi idéntica al THC que fabrica nuestro cuerpo, el endógeno, excepto en pequeños detalles. El THC externo, el de la marihuana, se acopla a algunas neuronas con las que no se ensambla el endógeno. Son estos acoples, que no sé si es correcto llamarlos extras, los que a veces su consumo excesivo y sobre todo en cerebros inmaduros puede provocar adicción, alucinaciones, psicosis o problemas de memoria, entre otras consecuencias no deseables. Sin embargo, un uso adulto y responsable puede aliviar los problemas de la quimioterapia en los enfermos de cáncer o el dolor y la espasticidad en la esclerosis múltiple.
           La divulgación en la red es necesaria por muchos motivos. Uno de ellos es la objetividad que proporciona la ciencia en cuestiones controvertidas como esta, en la que nos es fácil decantarnos de un lado o del otro según nuestros prejuicios. E, importante también, para contrarrestar a los exitosos vendedores de humo y a los partidarios de las conspiranoias.
            En conclusión, la marihuana puede ser simplemente una droga recreativa o un fármaco que ha pasado por un control farmacológico que ha extraído al máximo los componentes psicotrópicos perjudiciales. Así que puede ser perjudicial o beneficiosa según su uso y contexto. Al fin y al cabo, droga y fármaco son casi homólogos. Incluso en ingles, se usa el mismo vocablo: drug.



Con esta entrada participo como #polivulgador en @hypatiacafe con el tema #PVdivulga.



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