Ir al contenido principal

Explorando las claves de la ciencia para intentar resumirlas en una sola frase.

 


Define ciencia —me propuse—. Si tuviera que explicar a un joven, o no tan joven—, cuál es la clave de la ciencia, que es lo que la define ¿Qué le dirías? 

 

Brotaron de mi mente un barullo de ideas imposibles de poner por escrito. Para poner orden empecé por indagar cuál era esa clave para mis filósofos y divulgadores más carismáticos. Qué era, o és, para ellos lo más importante de la ciencia. 

 

Karl Popper (1902-1994) La falsabilidad es la condición de conocimiento científico y lo que permite el progreso de la ciencia. Dado que cabe siempre la posibilidad de qué los resultados obtenidos sean erróneos, no podemos demostrar los hechos científicos mediante verificación. Con todo, el asumir los errores contribuye al progreso de la ciencia.

 

Richard Feynman (1918-1988) En este sencillo enunciado está la clave de la Ciencia: No importa lo bonita que sea tu suposición, no importa lo listo que fuera el que realizó la suposición o cuál fuera su nombre. Si no concuerda con los experimentos… es errónea.

 

Thomas Samuel Kuhn (1922-1996) El cambio de paradigma. A menudo, se ha concebido el avance del conocimiento científico como un proceso de aproximación lineal hacia la verdad delimitado por un conjunto de observaciones, experimentos, y demás.  Sin embargo, Kuhn apunta que el conocimiento científico avanza al cambiar de modelo, de paradigma. El paradigma es el marco de pensamiento de un determinado periodo, y el cambio de paradigma es el paso de un paradigma a otro que permite plantearse otros retos.

 

Carl Sagan (1934-1996)

La ciencia es una forma de pensar, no un conglomerado de conocimientos. 

 

Sonia Contera ( 1970- ) La pura indagación científica nos está llevando a preguntas muy antiguas. ¿Qué somos? ¿Cómo aprendemos? ¿Cuál es nuestro lugar en el universo? Para Sonia Contera hay que comprender que  la ciencia es como una muñeca rusa: las leyes de la física están en la química, las leyes de la física y las de la química en la biología, y así hasta llegar a la conciencia. 

 

Hay muchos más. Todo esto es perfecto, pero mí alumno imaginario, posiblemente estaría hecho un lío, cómo yo.

 

 Y seguí explorando en el mundo de las ideas mientras daba un largo paseo por la ciudad Condal.

—¡¡¡Eso es, el mundo de las ideas!!!— La efusión fue tan viva que asusté a un joven y a su perro que paseaban cerca de mí. 

 

Tal vez, la clave está en comenzar por distinguir entre el idealismo con Platón, Kant o J. Derriba. Y el materialismo con Tales de Mileto, Aristóteles o Newton.

 

Entre el mundo de las ideas y el mundo de los hechos medibles, demostrables, o como diría Popper falsables. Por supuesto, no existe una barrera estricta entre las dos corrientes de pensamiento, aún así, según lo veo,  es importante empezar por entender la diferencia entre idealismo y materialismo

 

Luego, le explicaría que son los sesgos y las falacias, que comprendiera que nadie se puede fiar de sus propios sentidos y pensamientos. Por experiencia, he de decir que, es difícil asumir el no poder fiarse de uno mismo, ni de lo que ha dado por cierto durante su vida, para lanzarse en caída libre hacia la total incertidumbre.

 

Supongo que en ese punto mí alumno imaginario se preguntaría: Siendo así, ¿de que  podemos fiarnos? ¿Cómo evitar la angustia de la incertidumbre?

 

Entonces, habría que adentrarse en el método científico que fue surgiendo a través del tiempo para evitar el factor humano (sesgos, falacias, etc.) Y la subjetividad de las ideas u opiniones que llevan a teorías imposibles de contrastar o falsar. Y poder acercarnos, lo más posible, de cómo en realidad funciona el mundo en qué vivimos y poder predecir acontecimientos futuros. 

 

Por sorprendente que pueda parecer, cuando yo era joven, en las universidades no se impartía en ninguna de ellas el método científico, y no sólo hablo de las de humanidades.

Espero que eso haya cambiado, la verdad.  

 

Creo que el método científico es una de las claves más importantes. No es infalible, pero es lo mejor que tenemos por ahora. ¿Por que es tan importante? ¿Y en qué  consiste? 

 

Un ejemplo sencillo.

1- Observación. Curiosidad. Las hojas de los árboles son verdes.

2- Plantearse el problema. ¿Por que las hojas de los árboles y plantas son verdes?

3- Crear una hipótesis. Tal vez hay algo en su alimentación que hace que sean verdes.

4- Experimentación. Se toman algunas hojas verdes se ponen en un recipiente con alcohol y se calienta hasta hervir. 

5- Resultados. Interpretar los datos de la experimentación. El alcohol se puso de color verde porque se extrajeron los pigmentos de las hojas y ese pigmento se llama clorofila 

6- Conclusión. Las hojas de las plantas y de los árboles son verdes porque tienen un pigmento qué se llama clorofila. 

7- Revisión por pares. Los resultados específicos que nos han llevado a la  conclusión se publicarán en revistas especializadas, para que cualquier otro bioquímico pueda repetir el experimento y comprobar que nuestra conclusión es correcta. 

8- Las conclusiones siempre llevan a otro problema. ¿De dónde sale la clorofila? Y así sucesivamente.

 

Aquí, mí alumno imaginario y yo empezamos a comprender la importancia de un método como el científico. Nos ayuda a acumular conocimiento.

 

Voy a intentar resumir todo esto en una sola frase como me he propuesto: La ciencia, mediante la curiosidad, la experimentación y el método científico, nos permite superar nuestras interpretaciones defectuosas, avanzar en el conocimiento y encontrar soluciones razonables a los problemas del mundo.

        


Esta entrada participa en la convocatoria de @hypatiacafe sobre #PVclaves

Comentarios

Entradas populares de este blog

La mano de Anna Bertha Roentgen

Cuando Wilhelm me pidió que pusiera la mano bajo la placa, no lo dudé ni un instante. Le había ayudado centenares de veces en sus trabajos de investigación. Compartía con él la idea de que había que experimentar, no solo pensar. Conocía la importancia que su trabajo podía suponer para el futuro de la humanidad. Así que lo hice, sin miedo.       Cuando vi la fotografía de los huesos de mi mano desnudos, descarnados, la imagen de la muerte y de la insignificancia del hombre se me hicieron patentes. Se fijaron en mi mente para siempre. Solo esa amada joya que es mi anillo de compromiso daba sentido a la angustia existencial de la experiencia.        Anna Bertha Roentgen fue la mujer del primer galardonado con el premio Nobel de física en 1901, Wilhelm Conrad Rontgen . E n 1895 produjo radiación electromagnética en las longitudes de onda correspondiente a los actuales rayos X . Ese día, entre los dos, hicieron la primera...

El legado

  Es una buena arqueóloga, por lo que no le interesa nada que no se pueda demostrar con pruebas, pero reconoce tener una conexión totalmente irracional con Çatalhöyük. Lo que no podía imaginar es que su pasión por ella la pudiera poner en peligro.     Esa ciudad del Neolítico desafía todo entendimiento. Lo poco que se ha excavado revela una sociedad que en nada seguía las normas que cabría esperar desde la perspectiva del siglo XX.      El trabajo de campo es duro, pero le gusta. Olor a tierra; polvo en las fosas nasales; pestañas teñidas de ocre; estrías en la piel; sudor; dolor de espalda. No obstante, todo merece la pena cuando se encuentra una evidencia, aunque sea minúscula.      Ese día, llevaba demasiado tiempo arrodillada en la tierra, y se sentó en el suelo con las piernas cruzadas. Un halo de luz reflejado en el sudor en suspensión sobre sus pestañas le iluminó un pequeño bulto que sobresalía a su...

La física, o la fiesta.

 Llegué a casa cansada y con los pies doloridos. No estaba acostumbrada a llevar tacones tan altos, pero la ocasión lo requería. Me senté en el borde de la cama y me saqué los zapatos. Abrí el estuche de terciopelo rojo y contemplé la medalla dorada. En ella, estaba grabado un rostro de ojos rasgados que me sonreía apacible, cercano. Parecía decirme: "Lo conseguiste, lo lograste". Entonces, me dejé llevar por los recuerdos de juventud. En mi época de estudiante de física, la biblioteca de la facultad se convirtió en mi refugio. Al traspasar el dintel de su puerta, me gustaba cerrar los ojos un momento, aspirar profundamente y dejarme envolver por el mágico aroma a papel mezclado con tinta y polvo añejo. Era el aroma del descubrimiento, del conocimiento. Pero no todos los días eran así. Recuerdo una tarde en especial en la que me senté al fondo, lo más lejos posible de la puerta y las ventanas. No muy lejos, se oía el jolgorio de las fiestas de San Isidro. Buscaba la ...

En un rincón del universo, existe un pequeño oasis azul llamado Tierra. Cinco mujeres dedican su vida a proteger la belleza y fragilidad de este planeta.

  Carl Sagan tituló “Un punto azul pálido” a uno de sus imprescindibles libros, en homenaje a la fotografía que hizo la Voyager 1 antes de desaparecer de nuestros radares para siempre.      Ese puntito minúsculo, allí suspendido en la inmensidad del desconocido y silencioso universo, nos estremece alentándonos a filosofar. Nuestro hogar es tan solo una bolita rocosa inundada de agua azul. Insignificante y a la vez misteriosa de la que vale la pena preservar su extraordinaria diversidad todo lo que sea posible, incluido el homo sapiens.     Todos sabemos que, en estos momentos, nuestro planeta y con él nosotros, estamos inmersos en una la triple crisis que a los humanos nos puede costar la vida: el cambio climático, la pérdida de naturaleza y biodiversidad, y la contaminación y los desechos.     Ante catástrofes medioambientales, errores humanos o peligros inminentes siempre hay personas que dedican su vid...