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Mostrando entradas de 2017

#relatosDistancia ´s

Cuando hablamos de distancia, hablamos también de tiempo. El tiempo que hemos tardado en recorrer los seiscientos kilómetros entre Barcelona y Madrid o el tiempo que nos llevará llegar a viejos. Y cuando se habla de tiempo, se habla también de espacio.
El espacio por el que se ha movido todo nuestro universo conocido durante sus casi 14.000 millones de años de edad es muy , muy grande.
Nuestra Luna está a 384.000 kilómetros de distancia, unas 10 veces la circunferencia de la Tierra. Tardaríamos 21 años a bordo de un avión a 815 km/h o 100 días en una nave espacial en llegar hasta el Sol, si encontráramos antes la manera de no achicharrarnos.
Si hacemos la analogía de imaginarnos la Tierra como un grano de arena, entonces el Sol sería del tamaño de una naranja situada a 6 metros de distancia. Mientras que Júpiter, el mayor planeta de nuestro sistema solar, sería escasamente un guijarro situado a 25 metros. Neptuno y Plutón, serían un grano más grueso y otro más fino respectivamente a un…

Aprendiendo a narrar : El café

Puso en marcha los rituales diarios un poco antes de lo habitual; salió a la calle oliendo a desodorante, con la ropa interior limpia y repeinado. Ya había dejado de esperar que la vida lo sorprendiera con alguien especial, pero siempre decía que estar detrás de un mostrador le obligaba a cuidar su aspecto.
Miguel rozaba los cincuenta y no se había casado nunca. Un hombre al que la vida había convertido en un solitario al que le asustaban las mujeres.Un par de novias en su juventud que lo abandonaron, las juergas nocturnas con compañeros de trabajo que siempre terminaban en algún mugriento prostíbulo, y poco más, lo fueron moldeando introvertido y tristón.
Estaba llegando una hora antes a la ferretería y no quería abrir todavía. Se pasaba diez horas allí dentro, cada día, atendiendo a gente que no tenía nada que ver con él. Necesitaba un café. Entró en un bar alejado del trabajo. No quería que le reconociera algún cliente y tener que empezar el postureo antes de tiempo. Pidió el café y …

Aprendiendo a narrar: Reencuentro

Nada anunciaba el giro que tomaría mi vida esa mañana en la que corriendo subí al metro para llegar al trabajo lo más rápido posible. Fue cerrarse las puertas y verlo de pie apoyado en el asidero de metal. Era el único negro del vagón; lo reconocí al instante. El tiempo había cincelado sus huellas sin compasión, pero seguía siendo alto y elegante.
Afloraron sensaciones desordenadas que habían estado arrinconadas en la memoria; los niños; el río Níger; los mercados llenos de colores; el olor a humedad del trópico. Su misma actitud segura, recostado como ahora en la barra del vagón, en el enorme mango del patio mientras saborea despacio el dulce néctar del fruto amarillo. Luego las emociones invadieron mi mundo y la alegría me obligó a dirigirme directamente a donde estaba él.
-Hola, Salek... -le digo con timidez-. Cuánto tiempo...
-Hola, Elena. Qué alegría me da verte.
Reaccionó sorprendido y con una sonrisa sincera mientras acercaba su bello rostro para besar mi mejilla.
-Mucho tiempo, sí…

Cerraduras

No me gustan las cerraduras. Solo en su vertiente técnica o artística tienen encanto. Existen verdaderas obras de arte que sé valorar como parte de la creatividad y evolución humana, pero nada más.

Miles de cerrojos que han atrancado durante siglos incontables baúles, cofres, urnas, cajas, puertas, verjas o vallas, que sin duda se requirió sellar.
Es menester esconder a los ojos de los demás lo propio, lo privado, lo hermoso, lo vergonzoso, lo enfermo o lo oscuro. El baúl con los recuerdos de la abuela, el cofre del tesoro, la urna con las cenizas del ser querido, la caja de seguridad del corrupto, la puerta del pederasta, las vallas de los inmigrantes o las rejas de la prisión...

Lo que me inquieta del asunto está en el poder que te da la llave, la clave de acceso o la combinación que te permite abrir o cerrar. Dependiendo del lado en que me encuentre, mi percepción y utilización del cerrojo puede ser totalmente distinta, pero aun así me perturba.
Si son los otros lo que tienen la llav…

Un pozo llamado tristeza

Me tenía acostumbrada a no descolgar el teléfono. Pero esta vez llevaba quince días desconectado o fuera de cobertura. Empecé a preocuparme y volví a presionar el telefonillo verde de mi móvil, pero nada. Me puse el abrigo y salí en dirección a su casa. Toque el timbre y abrí la puerta con la llave que se resignó a darme después de mucho insistir. La casa estaba fría. Olía a agrio y a caca de gato. No pude evitar una arcada de asco. No me gustan los gatos, ni la suciedad. − ¡Tía Luisa!− la llamé, mientras entraba haciendo ruido para no asustarla. La encontré tirada durmiendo en el sofá rodeada de latas de cerveza y con la bata abierta dejando sus muslos al descubierto. A pesar de la indecorosa escena afloraba belleza de su cuerpo dolorido de tanto vivir. − ¡Luisa...!, ¡tía…!, despierta vas a resfriarte. No has encendido la calefacción y hace un frío de muerte esta semana. − No importa – contestó, mientras hacía un esfuerzo para incorporarse cubriéndose las piernas con tardío pudor. −Pues …

Aprendiendo a narrar: Carta de un depredador al hijo de su víctima

Te conozco, te he observado muchas veces desde lejos. Quiero que sepas que no podré evitarlo, soy esclavo de mi códice interno tanto como tú, aunque todavía no lo sepas. Por eso no voy a pedirte perdón. Todos nosotros somos producto de la lotería genética y la evolución de los de nuestra estirpe. Todos somos cautivos de nuestro destino.
No pienses que soy cruel, porque no lo soy. No lo podré impedir, está escrito con sangre. Los preceptos son antiguos y las reglas claras.
Voy a desgarrar el cuerpo de tu madre delante de tus ingenuos ojos y comprenderás de golpe les lecciones que ella te ha estado dando desde que saliste de su vientre. La pulsión me dominará. La agarraré y gritará porque sabrá lo que le espera. Una vez inmovilizada, beberé su sangre que saldrá a borbotones de su cuello. Y todavía viva, le abriré la barriga y le sacaré las tripas mientras tiño, de rojo caliente, mi cuerpo con satisfacción.
Tú pensarás que tal vez ella se dejó para protegerte y te sentirás culpable. No lo…

La importancia de una pila

Sucedió al regresar al colegio después de unas vacaciones de navidad de hace mil años. Los Reyes Magos de Oriente me habían traído una muñeca que andaba sola, bueno con pilas. ¡Era mágica, espectacular! No veía la hora de volver a clase para poder, orgullosa, enseñarla a las amigas.
Todas llegamos con la cartera abultada, los ojos bien abiertos registrando los tesoros de las demás y con la emoción obligándonos a sostener una sonrisita nerviosa aparentemente ingenua
Esperé pacientemente a que las íntimas exhibieran sus cachivaches, disfrutando de la perspectiva de dejarlas anonadadas al contemplar mi impresionante regalo de reyes.
−Y a ti, Laura, ¿qué te trajeron los reyes? −. Esa era la señal que me llevaría directamente a la gloria y no pude contener la satisfacción en mi rostro.
Saqué la muñeca de su funda despacito creando tensión como en las pelis. No pudieron contener un − ¡Oh! −. Mientras les contaba que andaba sola, sin darle cuerda con la llave, ni tener que acompañarla cogiéndol…

Mujeres, Sarah Boone

Me plantée aportar mi granito de arena a este once de febrero y escribir alguna cosa sobre una mujer de la que nunca hubiera oído hablar. ¡Hay tantas y tan olvidadas!, que tardé mucho en decidirme por una. El tiempo que me llevó sirvió para guardar una larga lista en mi blog de notas que, con placer, iré descubriendo poco a poco. Elegí a Sarah Boone por ser la primera mujer afroamericana en obtener los derechos de patente de un invento y en una época terrible. Recordareis que no antes de terminar la guerra de secesión americana en 1865, no se abolió la esclavitud en el sur de Norteamérica, y Sarah nació en febrero de 1832 en el condado de Craven, Carolina del Norte, cerca de la ciudad de New Bern, en plena zona esclavista. Nuestra ingeniosa protagonista con quince años se casó, en noviembre de 1847, con un liberto llamado James Boone con el que tuvo ocho hijos. Me pregunté si ella también había sido liberada, o tuvo la opción de comprar su libertad, pero no encontré información al respe…