Ir al contenido principal

Aprendiendo a narrar: Carta de un depredador al hijo de su víctima


Te conozco, te he observado muchas veces desde lejos. Quiero que sepas que no podré evitarlo, soy esclavo de mi códice interno tanto como tú, aunque todavía no lo sepas. Por eso no voy a pedirte perdón. Todos nosotros somos producto de la lotería genética y la evolución de los de nuestra estirpe. Todos somos cautivos de nuestro destino.

No pienses que soy cruel, porque no lo soy. No lo podré impedir, está escrito con sangre. Los preceptos son antiguos y las reglas claras.

Voy a desgarrar el cuerpo de tu madre delante de tus ingenuos ojos y comprenderás de golpe les lecciones que ella te ha estado dando desde que saliste de su vientre. La pulsión me dominará. La agarraré y gritará porque sabrá lo que le espera. Una vez inmovilizada, beberé su sangre que saldrá a borbotones de su cuello. Y todavía viva, le abriré la barriga y le sacaré las tripas mientras tiño, de rojo caliente, mi cuerpo con satisfacción.

Tú pensarás que tal vez ella se dejó para protegerte y te sentirás culpable. No lo hagas, la culpabilidad es solo para los que han de morir. Tú has de sobrevivirla y hacerte fuerte para tener tus propios hijos y transmitirles el legado, y que todos podamos seguir girando en la rueda de la vida.

El ciervo tiene que correr más que el león para que no lo alcance y lo convierta en alimento. El león debe correr más que el ciervo para poder alcanzarlo y no morir de hambre. Por la mañana, cuando despunta el sol y te despiertas, tanto si crees que eres ciervo como león, ¡corre!, te dice tu madre ¿recuerdas?

Pues ahora soy yo el que te digo que corras cuando llegue el momento, porque si estás cerca, iré también a por ti. Corre, acelera, porque hoy voy a ser más veloz que tu madre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Las cosas "NO" son así y punto

Dicen que cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo.
Proverbio chino

La mayoría hemos recibido una educación basada en certezas. No solo en el colegio, sino en casa. Seguro que, en algún momento, alguno de vuestros progenitores, cuando ya cansados de vuestras preguntas, sentenciaron: “Es así porque siempre ha sido así y punto” o “Es así porque lo digo yo” Se negaban, tanto a ellos como a nosotros, la posibilidad de razonar, de dudar que lo aprendido tal vez fuera erróneo. A medida que fui leyendo divulgación comprendí que la ciencia es un proceso, no un dogma. Un procedimiento para aprender, para saber cómo funcionan las cosas y no un conjunto de las que ya se saben. Que, en ciencia, es más importante aprender a hacer preguntas que a encontrar respuestas.
Recuerdo la revelación de la palabra contingencia por parte de Stephen Jay Gould, hablando de evolución. Las cosas son así, pero hubieran podido ser de otra forma y sobretodo podían cambiar en un futuro. “Las cosas NO son …

Números para entrever lo infinito

Para ver el mundo en un grano de arena,
y el cielo en una flor silvestre,
abarca el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en una hora

Como la mayoría de nosotros tengo experiencias de mi infancia en las que recuerdo la casa de mis tíos, o la panadería de mi barrio, con un tamaño mucho más grande de lo que pude comprobar de mayor. Siempre me sorprendió ese fenómeno y he tenido curiosidad por saber por qué ocurría. Ahora sé que, sin duda, mi sentido de la escala estaba dañado como del que creó las idealizadas figuras de El Greco. Exageraba las dimensiones físicas, los detalles de mi pequeño hábitat tanto como el impacto emocional que me causaban. Este es solo un ejemplo de cómo los humanos distorsionamos la realidad. La evolución nos ha dotado de una visión de la vida a escala humana. Solo prestamos atención a lo que ocurre a nuestro alrededor, nos interesamos por los objetos que podemos ver y contar con los dedos de una mano. Nuestro sentido del tiempo solo refleja nuestras e…

Un descubrimiento muy “cool”