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Pero es lo que tenemos

  Nuestros sentidos son pobres, malos, pero es lo que tenemos. ¿Y por qué digo esto?, pues mejor lo explico con un ejemplo, nuestros ojos. Solo vemos a través, y gracias a ellos, una minúscula parte de todo el espectro electromagnético que existe en la naturaleza. Solo vemos las longitudes de ondas del espectro visible, que son una franja estrechísima del inmenso espectro de ondas electromagnéticas.          Nuestros ojos solo detectan el verde, el rojo y el azul esto significa que nunca hemos visto el amarillo, el marrón o el naranja. Estos colores existen, pero nuestro cerebro solo puede hacerse una idea aproximada de cada uno de ellos combinando en distintas proporciones el verde y el azul.           Los infrarrojos solo podemos detectarlos con el tacto, por el calor que desprenden, y eso puede ser peligroso. A las ondas de radio ni las vemos ni las notamos, pero están ahí. Y ¿cómo...

Totalmente inútil

  Llegamos a media mañana. Las cigarras anunciaban calor. Soltamos las bicicletas al lado del camino y nos dirigimos directamente al garaje. Los dos sonreímos traviesos como niños que fuimos.            Hacía cinco años que no ponía un pie en el pueblo. Alfredo y yo habíamos sido inseparables. De jóvenes viajamos mucho juntos y recorrimos toda África occidental.  Sin embargo, nuestros respectivos caminos nos habían separado y no solo físicamente.           La noche anterior, entre copa y copa, nos habíamos enzarzado en una acalorada conversación. Le propuse ir al garaje, donde de niños teníamos ubicado nuestro cuartel general, y le demostraría el sinsentido de nuestra discusión.           —Entra y búscalo, Alfredo—le dije agarrándole del brazo.          Al entrar, el olor ...

Laberintos

  May-Britt sale a correr cada día muy temprano. La fría aurora del ártico no le impide salir a la calle con Höor, su fiel amigo de cuatro patas con orejas tan largas que casi rozan el suelo. Los dos acostumbran a trotar por la orilla del río Nidelva atravesando toda Trondheim, una hermosa ciudad vikinga. Pero, ese día decide cambiar de ruta.            May-Britt es una mujer de piernas largas, piel pálida y pelo oscuro, rasgos que le otorgan cierta frialdad. Sin embargo, a corta distancia, transmite ternura y mucho entusiasmo.           Correr la relaja. Entre zancada y zancada aprovecha para poner orden a sus ideas. Ha dejado a siete de sus ratones con electrodos conectados al procesador. Se extraña, está algo ansiosa por los resultados. Se coloca la mano abierta sobre la boca del estómago y traga saliva. Entonces, recuerda que al volver a casa ha de pasarse por el colmado...

Neander

El día que le conocí me había alejado del clan para subir al cerro y recolectar plantas para la ceremonia en honor de mi predecesora. Ania había muerto en silencio esa misma noche.         A pesar del intenso frío, la primavera había hecho explosionar la vida en todos los rincones del paisaje atenuando mi tristeza por la partida de mi mentora. Llevaba ya un buen rato y había llenado la alforja de piel de venado con flores y plantas necesarias para el ritual, así que decidí regresar para empezar con los preparativos.          Fue entonces cuando oí un ruido sordo detrás los matorrales que tenía delante. Mi corazón latió con fuerza y tensé el cuerpo, agarré el arco que colgaba de mi hombro con una mano y con la otra una de las flechas que sobresalían por detrás de mí cabeza con la que tensioné la ballesta. Despacio, sin hacer ruido, me agazapé como un leopardo, agudicé mis sentidos y esperé.   ...

Midiendo el mundo

  Acurrucadas en el sillón amarillo contemplamos las letras en negrita en la pantalla del televisor : The end. Nos miramos sin atrevernos a pronunciar palabra.           Tía Amalia había propuesto ver la película “Midiendo el mundo”.  El argumento del filme estaba inspirado en la vida del naturalista y aventurero Alexander Von Humboldt y del matemático Carl Friedrich Gauss, interpretado este último por el actor Florian David Fitz qué me pareció muy guapo.            Amalia me explicó, que tras leer una biografía del naturalista se había enamorado de él. Así qué, ni siquiera me planteé llevarle la contraria al captar ese brillo especial en sus ojos verdes.            —Me pregunto cómo hemos podido llegar hasta el final —se decidió por fin mi tía —. ¡Pero qué mala! —dijo con cara de asco.       ...

Viaje al centro de la tierra

Cuando decretaron el confinamiento me encontraba en casa de la tía Amalia. Vive sola en el pueblo de los abuelos y la había ido a ver el fin de semana. La tía es una de las personas más interesantes que conozco, además la muerte de mamá nos había unido de forma especial, así que no me importó encerrarme con ella.          En nuestro dieciseisavo día de reclusión decidimos ver nuestra dieciseisava película. Le tocaba escoger a ella.           —Mira, Inés —dijo mientras observaba la pantalla del ordenador con interés —, en esta plataforma dan “Viaje al centro de la tierra”. Recuerdo que me gustó, está basada en una novela de Julio Verne ¿lo conoces?         —Si..., tía —protesté arrastrando las palabras—, se quién es Julio Verne.         —¿Y sabes que fue el primero en crear un relato en el que se mezcla...