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Carta de un depredador al hijo de su víctima

Te conozco, te he observado muchas veces desde lejos. Quiero que sepas que no podré evitarlo, soy esclavo de mi códice interno tanto como tú, aunque todavía no lo sepas. Por eso no voy a pedirte perdón. Todos nosotros somos producto de la lotería genética y la evolución de los de nuestra estirpe. Todos somos cautivos de nuestro destino. No pienses que soy cruel, porque no lo soy. No lo podré impedir, está escrito con sangre. Los preceptos son antiguos y las reglas claras. Voy a desgarrar el cuerpo de tu madre delante de tus ingenuos ojos y comprenderás de golpe les lecciones que ella te ha estado dando desde que saliste de su vientre. La pulsión me dominará. La agarraré y gritará porque sabrá lo que le espera. Una vez inmovilizada , beberé su sangre que saldrá a borbotones de su cuello. Y todavía viva, le abriré la barriga y le sacaré las tripas mientras tiño, de rojo caliente, mi cuerpo con satisfacción. Tú pensarás que tal vez ella se dejó para protegerte y te sentirás...

La importancia de una pila

Sucedió al regresar al colegio después de unas vacaciones de navidad de hace mil años. Los Reyes Magos de Oriente me habían traído una muñeca que andaba sola, bueno con pilas. ¡Era mágica, espectacular! No veía la hora de volver a clase para poder, orgullosa, enseñarla a las amigas. Todas llegamos con la cartera abultada, los ojos bien abiertos registrando los tesoros de las demás y con la emoción obligándonos a sostener una sonrisita nerviosa aparentemente ingenua Esperé pacientemente a que las íntimas exhibieran sus cachivaches, disfrutando de la perspectiva de dejarlas anonadadas al contemplar mi impresionante regalo de reyes. −Y a ti, Laura, ¿qué te trajeron los reyes? −. Esa era la señal que me llevaría directamente a la gloria y no pude contener la satisfacción en mi rostro. Saqué la muñeca de su funda despacito creando tensión como en las pelis. No pudieron contener un − ¡Oh! −. Mientras les contaba que andaba sola, sin darle cuerda con la llave, ni tener que ac...

Sarah Boone

Me plantée aportar mi granito de arena a este once de febrero y escribir alguna cosa sobre una mujer de la que nunca hubiera oído hablar. ¡Hay tantas y tan olvidadas!, que tardé mucho en decidirme por una. El tiempo que me llevó sirvió para guardar una larga lista en mi blog de notas que, con placer, iré descubriendo poco a poco.              Elegí a Sarah Boone por ser la primera mujer afroamericana en obtener los derechos de patente de un invento y en una época terrible. Recordareis que no antes de terminar la guerra de secesión americana en 1865, no se abolió la esclavitud en el sur de Norteamérica, y Sarah nació en febrero de 1832 en el condado de Craven Carolina del Norte, cerca de la ciudad de New Bern, en plena zona esclavista.               Nuestra ingeniosa protagonista con quince años se casó, en noviembre de 1847, con un liberto llam...

Tiempo en la parada del bus

Dejó pasar el autobús que debía llevarla a casa. Siguió sentada en el banco de la parada a pesar del frio y sin poder moverse. Le daba vueltas a esa idea absurda. ¿Y si se pudiera dar marcha atrás en el tiempo, cómo en una película? La irreversibilidad de nuestra dimensión no se lo permitía, y lo sabía. La flecha del tiempo le impedía volver al pasado y recomponer su vida. Pero deseaba tanto retroceder. Poner orden y así entender las causas de lo ocurrido y las consecuencias que acarreó. Se imaginó poder ser un fotón y dejarse llevar por las leyes de lo ínfimo, nadando en la cuántica. En la realidad de lo pequeño no existe el tiempo, ni su tiránica ballesta. Intentó vislumbrar, lo que sería sentirse inmersa en un mundo donde no existiera la cuarta dimensión, que tan rápidamente la envejecía alejándola de la realidad. Idealizó un mundo donde todo fuera presente, lo vivido, lo observado, lo sufrido, lo amado, lo soñado y lo inventado, ocurriendo a la vez. Pero no le pareció...

Esos vampiros, tan humanos

Los murciélagos siempre me parecieron horrendos y los que beben sangre, a los llamados vampiros, más. Seres de otro planeta, parecidos a una rata maloliente con delgadas membranas de carne flexible haciendo de alas. Que solo se alimentan durante la amenazadora oscuridad de la noche, permitiéndoles camuflarse, mientras chupan sangre. Toda la mitología que existe tras de ellos, da miedo. Que os voy a contar que no sepáis, todos sabemos de películas, novelas y relatos inspirados en esa sabiduría popular que, demasiadas veces, poco tiene que ver con la realidad. Estuve encantada de tener que cambiar de opinión sobre ellos, al enterarme de que son muy sociables y generosos con los suyos. La primera vez que oí hablar de su altruismo fue en una conferencia que dio Arcadi Navarro titulada “La inteligencia como estrategia evolutiva”, en el CCCB de Barcelona. Y luego en el libro de Yuval Noah Harari “Homo Deus”, donde también se menciona el altruismo de los murciélagos vampiros. Por...

La muñeca de Sara

Ahí está, en el rincón de su habitación al lado del escritorio. De pie, grande. Piernas y brazos de goma color rosáceo queriendo reflejar algo de la calidez de la carne humana, sin conseguirlo. El vestido rojo ribeteado por una pequeña puntilla blanca. Zapatitos de charol con un botón plateado. Cabello negro recogido en dos gruesas trenzas y grandes ojos azules. Su olor pertenece a un tiempo pasado. Ya no le parece bonita, ni habla con ella, pero sigue ahí, vigilante. Se ha planteado muchas veces librarse de ella inútilmente. A todos los que entran en su habitación les cuenta que fue el juguete preferido de su infancia. Y siempre le dicen lo mismo, que ha de madurar, que la done a una ONG o simplemente la tire, que es solo un juguete. No puede hacer eso, ellos no saben que todavía, a veces, rememorarla alivia su angustia. Exige demasiado de su entorno retirándose antes de tener que afrontar la decepción. Y sabe, que entonces, la soledad lo atacara implacablemente. En ...

Me gusta tu olor

Si has estado en África subsahariana, sabrás de lo que hablo. Si no, pídele a alguien que te lea mi relato despacio y cierra los ojos. Trasládate con la imaginación al “Grand Marché” de Porto Novo, en Benín . Visualízate paseando inmerso en un calor sofocante, entre un sinfín de tenderetes obligándote a ralentizar tus movimientos, y agudiza los sentidos.  El recorrido va perturbando tu olfato con multitud de olores mientras graban emociones fuertes en tu mente.  A tu derecha descubres delicados perfumes de frutas maduras de vivos colores, que te sumergen en un paraíso desconocido lleno de dulces. Mientras el olor espeso a polvo rojo, como la tierra que pisas, es seco y agrio. Polvo que se filtra a través de esa pelusilla de las aletas de tu nariz, que tendrás que limpiar cada noche si deseas volver a zambullirte en nuevas fragancias a la mañana siguiente. A tu izquierda, guindillas enanas tan rojas como la sangre, que te harán estornudar haciendo sonre...

Libertad y césped

Cada uno de nosotros hemos nacido en una realidad histórica concreta, regida por unas tradiciones, leyes, valores y en un marco económico y político determinado. Damos por sentado que es lo natural, por lo que es inevitable e inmutable. Y olvidamos que todo nuestro mundo es resultado de una cadena de eventos accidentales. Ayer por la mañana crucé a toda prisa por la Plaza de Catalunya. A punto estuve de atravesarla por encima del césped. Me frenó la mirada de pocos amigos de un “mosso d'esquadra” enorme. Y sobre todo ese letrerito, escrito en todos los idiomas del mundo, que seguro habréis visto en muchos parques que dice: Prohibido pisar el césped . Así que obediente a la normativa, di el rodeo establecido. No me quede tranquila. Más bien incomoda con la norma, no por ser un reglamento, que hay que haberlos en cualquier lugar donde se conviva. Si no, porque siempre me pareció una pauta extraña. Y ya era hora que me la cuestionara. Pregunté por mis cercanías qué razó...

Espera un poco

Te he visto allí, al borde de ese arbusto en flor, esperándome. Erguida, sobria. Tu cuerpo esbelto, tus fuertes brazos y largas piernas luciendo bajo los primeros y tenues rayos de luz de la mañana   Eres una depredadora, sé que me has localizado con tus grandes ojos que disponen de una aguda y certera mirada. Fría, distante, esclava de tu códice interno tanto como yo. Aun sabiendo el probable desenlace de nuestro encuentro, lo ansío. Mi naturaleza es implacable y el deseo de acercarme a ti es brutal. Aquí me tienes. Pero espera un poco. Deja primero que mi insignificante ser conozca el gozo. Me soltare, pero ahora aguarda un instante y deja que te escriba mi código en tus entrañas. Espero seducirte, poseerte sin perder el control, evitando caer atrapado entre tus garras. Si esperas, nuestra descendencia tendrá más oportunidades ante cualquier imprevisto. Luego, harás lo que tu instinto te dicte y probablemente arrancarás de cuajo...

Las cosas "NO" son así y punto

Dicen que cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo. Proverbio chino    Fotografia de @CdeCiencia La mayoría hemos recibido una educación basada en certezas. No solo en el colegio, sino en casa. Seguro que, en algún momento, alguno de vuestros progenitores, cuando ya cansados de vuestras preguntas, sentenciaron: “Es así porque siempre ha sido así y punto” o “Es así porque lo digo yo”  Se negaban, tanto a ellos como a nosotros, la posibilidad de razonar, de dudar que lo aprendido tal vez fuera erróneo.   A medida que fui leyendo divulgación comprendí que la ciencia es un proceso, no un dogma. Un procedimiento para aprender, para saber cómo funcionan las cosas y no un conjunto de las que ya se saben. Que, en ciencia, es más importante aprender a hacer preguntas que a encontrar respuestas. Recuerdo la revelación de la palabra contingencia por parte de Stephen Jay Gould, hablando de evolución. Las cosas son así, pero hubieran podido ser de...