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No son nada la una sin la otra

  De niña siempre representé en mi mente a la energía como un fluido. Una cosa, un ente con naturaleza propia, que se transformaba conservando siempre el mismo volumen, así como ese juego para críos con consistencia y color de moco. Pero, nada más lejos de la realidad ya que la energía no es tangible.        Su concepto me resultó escurridizo durante mucho tiempo a consecuencia del uso indiscriminado que hacemos de la palabra energía. La utilizamos para valorar lo animado y alegre que se puede estar; para la vida útil del teléfono móvil o para denotar el karma, el chi, los chacras y otras fuerzas místicas imaginarias. Así que me propuse intentar discernir que es en realidad la energía.         La definición de energía por excelencia es la capacidad de hacer funcionar las cosas, de realizar un trabajo. Bien, parece sencillo. Pero cuando quise profundizar en el asunto me encontré con esta otra: La energía es la consecuen...

Vivir es trabajar para seguir viviendo

  Es improbable que estemos solos en el universo. En alguno de los millones de planetas que orbitan otros tantos soles encontraremos vida. Y por lo que se dice no tardaremos en hallarla. ¿Será en Marte? La vida en el planeta rojo es casi seguro que esté extinta. Pero luego está Europa, el helado satélite de Júpiter, que contiene en su interior todo un mar de agua líquida. Pensar en todo ello me emociona y hace que me pregunte qué es realmente la vida.        En el colegio me contaron que los seres vivos son aquellos que nacen, crecen, se reproducen y mueren —Es que yo ya tengo una edad.        Nacer , no sé a qué se refiere exactamente. ¿A salir del huevo o de un útero; por mitosis (dividiéndose) como las células; o cuando partimos en dos a la planaria —hermoso gusano plano como su nombre indica — y cada trozo se transforma en un individuo completo e independiente?        Hay infinidad de seres que no cambian, que ...

Erradicar virus en la India

  En esta historia hay mucho tesón. Su protagonista es una enfermedad que esparció el terror sobre todo el planeta y dejó tras de sí millones de muertos y rostros desfigurados, la viruela.       Empezamos en Constantinopla en el año 1716 y con una mujer inteligente y decidida, Mary Montagu, a la que le dediqué un cuento. (Si os apetece podéis leerlo aquí ). Ella misma fue víctima de la viruela y la primera que intentó librarnos de ella a través de una práctica extendida por aquel entonces en el imperio turco, el injerto.         Luego, en 1796 Edward Jenner comenzó con lo que posteriormente daría lugar a la vacuna: un ensayo con muestras de pústula de la mano de una granjera infectada por el virus de la viruela bovina, y lo inoculó a un niño de ocho años tal como hizo Mary anteriormente. No sabemos si Edward llegó a oír hablar sobre las proezas de Mary, pero no importa.       ...

Palo, efímera, el asesino, el pintor y la amante del rocío de vientre negro

Se calcula que existen, aproximadamente 750.000 especies de insectos en todo el mundo, una cifra apabullante. Cuando nosotros nos hayamos extinguido, la mayoría de ellos o sus descendientes evolucionados, probablemente todavía poblarán este precioso planeta.         Conozco la molesta presencia de las moscas en verano, el asco que da ver una cucaracha, el miedo a que me pique un mosquito o una abeja o la belleza de una mariposa aleteando agarrada en mi mano, pero poca cosa más, por lo que no me ha sido fácil escribir sobre ellos, los insectos. Sin saber por dónde empezar a informarme sobre un tema tan extenso he sentido vértigo, más de un día delante de la hoja en blanco, así que decidí limitarme a buscar bichos que me parecieran curiosos o raros sin más pretensión que aprender algo sobre este ámbito.         El primero que me sorprendió fue el insecto más largo del que se tiene conocimiento que puede llega...

El gnomo

  El olor a desinfectante la tiene mareada desde que llegaron y le perturba el blanco en todo lo que la rodea. Lleva rato observando por la ventana como se despierta la ciudad sin soltar la pequeña mano de Andrés, se repite que solo hay que esperar, que todo va bien.       Vuelve la mirada hacia su hermano que duerme plácidamente. Con la otra mano le retira el flequillo y le besa en la frente. Se sorprende que huela todavía a leche, pero es que hace poco que dejó de ser un bebé.         En ese preciso instante, percibe moviendo de dedos entre los suyos. Se está despertando. Quiere salir al pasillo y avisar al personal, pero no se atreve a dejarlo solo.       — ¡Enfermera! — grita — ¡Enfermera!       Una de las sanitarias entra corriendo, señalando el botón rojo de sobre la cama de Andrés. Le recuerda es para llamar y así no molesta a los otros pacientes.   ...

El abrazo de Cuscuta

  Enraizada en suelo fértil la Tomatera detecta como la semilla de Cuscuta germina a sus pies. Se la mira desde su ubicación privilegiada.       La joven Cuscuta sobrevive gracias a las sustancias nutritivas almacenadas para ese menester. Sin embargo, si en dos semanas no encuentra dónde alojarse las reservas se acabarán y morirá.          Cuscuta , experta en detectar moléculas en el aire, distingue el aroma de Tomatera . El pequeño tallo de plantón empieza a moverse en pequeños círculos, como un ciego explorando con su bastón el espacio que le rodea.        Tomatera observa cómo, poco a poco, la tierna planta se va acercando. Al rozar el pie de su tallo le produce un agradable cosquilleo. Ya no va a estar sola, ya que a pesar de estar rodeada de miles de congéneres en el huerto de Sapiens no le es posible tocarlas.       Una vez Cuscuta per...

¿De verdad importan las señales procedentes de las profundidades del cosmos?

Hacía más de veinte años de la detección del primer pulsar y desde entonces había sido protagonista de muchas entrevistas, pero a Jocelyn le seguían disgustando.       — Tengo entendido que eras la única mujer en la Universidad de Gasglow estudiando física —preguntó la joven periodista —. Cuéntanos cómo te sentías y en qué consistía su tradición versus las mujeres.       —En primer lugar, no hay que olvidar que estábamos a principios de los sesenta y que ha llovido mucho desde entonces, pero no voy a negar que me sentía profundamente sola y a veces algo asustada —empezó su respuesta Jocelyn —. Verás, en la Universidad de Glasgow era costumbre que cada vez que una mujer entraba en la sala de conferencias, los chicos, debían dar patadas en el suelo, golpear los pupitres, silbar e intentar, en suma, hacer el máximo de ruido desagradable. Si te sonrojabas golpeaban con más fuerza. —concluyó con una sonrisa sosegada.  ...